Filosofía y sanación (revisada) Domingo, Mar 15 2009 

Gris, querido amigo es toda teoría,
mas es verde el árbol dorado de la vida”

Goethe

En la antigua Grecia, la Filosofía era considerada por uno de sus padres, Sócrates, medicina para el alma. Ya su nombre, etimológicamente analizado, señalaba su función en la vida del hombre: “filos” (amor) y “sofía” (sabiduría) amor a la sabiduría. El filósofo, lejos de alimentar teorías abstractas, era un “médico del alma”. Alguien que como Sócrates, había pasado por el “conócete a ti mismo” llegando al “sólo sé que no sé nada”, y por eso era capaz de indagar en cada uno de sus interlocutores hasta lograr que fuera dando a luz los conceptos. Partero de conceptos, el filósofo, pero no cualquier concepto, sino fundamentalmente aquellos referentes a valores, a virtudes, sobre los cuales fundar una sana conducta acorde con la propia alma.
Y precisamente de eso se trata la salud, al decir de un médico y pensador más contemporáneo, el Dr. Edward Bach, creador de un conocido sistema de terapia floral. Para el Dr. Bach la enfermedad tiene su origen en el plano energético, regido por las emociones y el pensamiento. Nuestra alma viene a esta vida para adquirir experiencia y expresarse. Cuando la personalidad se pliega a esta expresión, cuando en armonía con los mandatos y necesidades de nuestra alma o ser interior, vive y realiza la misión y el aprendizaje necesarios, estamos sanos. Si la personalidad externa interfiere, se opone, o permite que algún otro interfiera en esta tarea, nos enfermamos. La otra causa de la enfermedad para Bach está también en este plano ético: cuando interferimos en la vida de otro y le causamos daño, o no le permitimos ser. Este sistema terapéutico apunta entonces a que uno tome conciencia del error que está cometiendo y origina el desequilibrio, y ayudado por las esencias florales, que actúan en el plano energético, vuelva a la armonía entre el alma y la personalidad, y entonces a la perfecta salud y alegría. Todo en la naturaleza es simple, y comprendiendo y respetando esta simple belleza es como aprendemos a vivir y a sanar.

La enfermedad entonces tendría una finalidad redentora: nos llama la atención para que enmendemos nuestras fallas y sigamos desarrollando la profunda individualidad que viene a desplegarse en esta vida, con el cuerpo material como vehículo transitorio. Como todo en una Naturaleza creada y regida por el Amor, la enfermedad, lejos de ser un castigo, es una oportunidad de crecimiento. No importa tanto entonces cuáles son sus causas materiales (gérmenes, virus…), ni la descripción y clasificación de los síntomas, sino aquella actitud o emoción que nos vuelve vulnerables a la acción de elementos o fuerzas hostiles a nuestro cuerpo. Ya no preguntaremos por qué nos enfermamos, sino para qué. El paciente no es un “caso”de “tal órgano enfermo”, sino un ser buscando la integración de sus tres aspectos: alma, personalidad y cuerpo material. Y todo esto, que constituye su individualidad en evolución, debe estar en armonía con el Ser mayor, la Gran Unidad amorosa de la cual todos formamos parte.

Vemos entonces que la salud y la enfermdead están en íntima relación con la evolución del hombre. El individuo en desarrollo y la Humanidad. Porque no nos podemos sanar solos. La sabiduría del Padre inscribió en nuestro ser profundo “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, y la llamada Regla de Oro, “Así como quieres que los hombres hagan contigo, haz tú con ellos”: el aprendizaje y la curación se realizan en comunidad. Nadie está sano si es indiferente al sufrimiento del otro. La salud es una bendición en movimiento que crece cuanto más se brinda.

Pero la salud, al mismo tiempo, es un bien que debe ser buscado por cada uno, deseado, y desarrollado libremente por cada individuo, desde lo más íntimo. El libre albedrío es una clave que, según los antiguos libros de sabiduría de todas las culturas, nos daría razón del sufrimiento, de la enfermedad, de lo que llamamos el “mal”. Así, nuestro aprendizaje y crecimiento será por libre elección, por necesidad del alma, que con amor va logrando que la personalidad le permita cumplir la misión, la tarea para la cual nació esta vez. Esta vida actual no es más que un paso en un largo aprendizaje, “un día de colegio”, dice Bach. A través de sucesivas encarnaciones(*) el ser se va desarrollando, corrigiendo errores, hasta llegar a participar plenamente del Amor consciente para el cual fue creado. En este proceso, nadie, ni el Creador, puede forzarnos a estar sanos y alegres, y crecer y ayudar a crecer a otros. Esto tiene que ser elegido, buscado, la mayoría de las veces un poco a ciegas, ya que lo que llamamos nuestra conciencia es sólo la punta saliente de un inmenso iceberg sumergido. A medida que nos hacemos verdaderos, estamos más en el camino de la Verdad, con más conciencia. Y en el proceso también puede ayudarnos lo que llamamos “enfermedad”o “mal”: cuántos casos hay de cambios radicales de forma de sentir y actuar a partir de una enfermedad o crisis grave. Y entonces la sanación no es sólo producto de un medicamento bien administrado, o una acertada intervención quirúrgica, sino de la comprensión libremente buscada y lograda por el mismo paciente, que aprendió a “conocerse a sí mismo” y superar la prueba.

(*) Esta idea de la reencarnación podemos aceptarla o no. En realidad no se trata de ‘creer’ o ‘no creer’, sino de investigar, como se está haciendo en universidades y centros de estudio de diferentes partes del mundo. De aceptarla, es una idea que contribuye a hacer más coherente y racional nuestra vida y lo que llamamos nuestra muerte.

Más contemporáneamente y desde otra perspectiva, T. Dethlefsen y R. Dahlke en “La enfermedad como camino” presentan una concepción del hombre, la salud, la enfermedad y la curación bastante afín con la filosofía de Bach. Dicen en el Prólogo: “Este libro es incómodo porque arrebata al ser humano el recurso de utilizar la enfermedad a modo de coartada para rehuir problemas pendientes. Nos proponemos demostrar que el enfermo no es víctima inocente de errores de la Naturaleza, sino su propio verdugo. Y con esto no nos referimos a la contaminación del medio ambiente, a los males de la civilización, a la vida insalubre ni a “villanos” similares, sino que pretendemos situar en primer plano el aspecto metafísico de la enfermedad. A esta luz, los síntomas se revelan como manifestaciones físicas de conflictos psíquicos, y su mensaje puede descubrir el problema de cada paciente”.

Muy sintéticamente reseñaremos su posición. El hombre es un ser en evolución, que vive por lo común inmerso en un mundo de opuestos, el mundo de la polaridad (bien/mal, luz/oscuridad, actividad/pasividad, etc. etc). Todo lo que un individuo rechaza absolutamente como que “no va con él” o es juzgado por él como “absolutamente malo” (por ejemplo agresividad, ociosidad, sensualidad, debilidad, o cualquier otra forma de manifestación rechazada) queda en él formando parte de “la sombra”, depósito inconsciente de su psiquis. Y desde allí la única forma que estos principios rechazados tienen para expresarse, ya que el individuo ha forjado una estructura rígida por donde no pueden filtrarse, es a través de la enfermedad. Esta sería un medio para que el individuo “se sincere”, manifieste esa tendencia rechazada y sepultada en “la sombra”, y la integre si logra comprenderla y aceptarla. Y de paso esto lo pone en disposición de comprender y aceptar a otros. La curación, entonces, no consistirá en volverlo rápidamente a la “normalidad” de sus limitaciones, falta de sinceridad y egoísmo, sino en ayudar a su Ser profundo (distinto del Ego) a manifestarse. El terapeuta tendría que ponerse a favor de la evolución, que tiende a llevar a cada individuo del egoísmo al Ser, de la polaridad (en que rechaza lo opuesto a lo que en una etapa considera como “lo mejor”) a la Unidad que lo comprende todo.

Volvamos a nuestro planteo inicial sobre la Filosofía, la cual como actitud de “amor a la sabiduría”, podría considerarse sanadora. Daría lugar a un conocimiento muy especial en cada uno de nosotros. Un conocimiento que se busca con todas las funciones del propio ser, ya que se funda en el amor, y que nos armoniza, nos equilibra, de adentro hacia fuera. Un conocimiento que va transmutando nuestras emociones y acciones y así nos hace sanos y alegres. Y simples, porque nos acerca al Uno. Este “conocimiento”, jugando con la palabra, quizás no es ni más ni menos que “cimiento del cono”, y para qué está el cimiento del cono sino para fundar el ascenso hacia el vértice superior, donde todo podemos comprenderlo desde el Uno?

Los maestros de todas las grandes religiones y escuelas de sabiduría nos han dejado señales indicativas del camino que puede conducirnos en esta búsqueda, que nos lleva cuando es verdadera no a “evadirnos a otro mundo”, sino a asumir nuestra función presente en la evolución de nuestro ser y el de nuestro prójimo. Quizás ésta sea la única salud que valga la pena, y todas las dolencias y sus curaciones por las que tengamos que atravesar sólo etapas transitorias de este gran aprendizaje.

No queremos con todas estas reflexiones reducir la función del médico a la de “salvador de almas”, ni dejar de lado los distintos caminos que a través de la historia han recorrido aquellos cuya vocación es auxiliar a sus prójimos en sus sufrimientos. Pensamos que todo enfoque puede ser válido si está encuadrado en una búsqueda de Verdad y Bien, y cuando se selecciona la forma de terapia en función de la necesidad del paciente y no de otras motivaciones. La llamada “docta ignorancia”de Sócrates, de la cual partimos, quizás sea una actitud básica que pueda ayudar al médico a preguntar profundamente al paciente cuál es su dolencia y el sentido de lo que le está ocurriendo, y a partir de allí tener la receptividad necesaria para recibir una inspiración acerca del tratamiento y la orientación adecuados.

Karl Jaspers, pensador contemporáneo que reunía en sí la triple condición de médico, filósofo, y enfermo crónico, ha desarrollado una interesante concepción de la enfermedad y su curación, que si bien en ciertos aspectos es totalmente opuesta a la tendencia a poner el acento sobre la causalidad “metafísica”o “ética”de la enfermedad, llega a la siguente descripción del médico ideal, encarnado en su propio médico, el Dr. Víctor Fraenkel: ¨Su existencia se convirtió para mí en la experiencia fundamental de lo que un médico en absoluto debe ser, en la encarnación prototípica del médico. En el trato con cada uno de sus pacientes poseía en mi opinión una capacidad insospechada de acomodación. Sacrificando su propio yo, se ponía en el lugar del otro; pero con la ventaja de una inteligencia clara, realista, que le abría perspectivas mayores que las del enfermo a quien quería ayudar. Era capaz de entrar en el mundo de cada uno de sus pacientes con sus necesidades, sus valoraciones y sus objetivos peculiares, como si él, por un instante, fuese totalmente uno con el enfermo”.

Diana Venturini

lo mejor del amor Domingo, Mar 15 2009 

lo mejor del amor

es que permanece

siempre

en infinitas formas

luz aroma sonido

se esconde a veces

y está

aguardando el instante

que abras el corazón

para anidar

o reflejarse

o compartirse

lo mejor del amor

pequeña luz Miércoles, Feb 18 2009 

la luz

pequeña luz

intensa y plena de valor

brilla más

en medio de la espesa noche

brilla

y descansa

en su rincón luminoso

Bajo el sol, en SOLAR Domingo, Dic 28 2008 

28 de Diciembre de 2008

Resumen, balance, proyecto.

En esta época uno suele tender a realizar estas tres actividades, y es lo que sin querer queriendo me he estado llevando a hacer. A veces con los ojos vendados, como cuando jugábamos al gallito ciego, descubriendo qué o quién iba apareciendo cada vez que nos sacábamos la venda. Por momentos tratando de abrir bien los ojos para que no se me escape nada, ninguna agachada, ninguna disculpa o disfraz de la más cruda realidad, que aunque cueste verla, aceptarla y apreciarla, es la más bella y fecunda compañía que uno puede tener cuando se pone en estas “camisas de once varas”. Porque no hay nada más difícil que mirarse con honestidad, evaluarse y comprenderse, a fin de no caer bajo el propio rayo exterminador de juez implacable. Así uno puede seguir intentándolo, una y otra vez, la realización de los ideales que dice amar.

Qué es lo que me ha llevado a estar en SOLAR todo este tiempo, a pesar de  ser sus objetivos aparentemente tan diversos  a todo lo que me ha movido en mis otras facetas de actividad? Debo preguntármelo una y otra vez cuando hago mis balances, cuando me pongo firme conmigo misma e ignoro voluntariosamente las miradas extrañadas de mis amigos de toda la vida, con los cuales no puedo en absoluto compartir lo que me atrae de SOLAR (quizás no sé compartir y convencer, me enojo y me encierro).

Se trata de lo humano, y de lo nuclear en lo humano, eso que llamamos libertad. Para mí SOLAR, su lucha y su gente, representan una concreta vía de afirmación de nuestra humanidad y nuestra libertad. Del “a pesar de todo vale la pena seguir, y tiene sentido”.

Si me pregunto qué he hecho de real  para participar en esto. mi “curriculum de solarense”, puedo tomar dos caminoa. Ponerme colorada de vergüenza, presentar la renuncia y salir corriendo (esta vía me resulta fácil, tentadora, y cada tanto tiendo a caer en ella), o aceptar mi medida con humildad y compararme sólo con lo que realistamente me hubiera gustado aportar y aún no lo he hecho (pero hay tiempo…).
Qué de bueno puedo anotar en el activo, veamos. Amigos, personas que valoro y respeto aunque muchas veces esté en total desacuerdo con sus verdades. Estímulo y entusiasmo para  emprender cada día a pesar de las noticias que tienen más prensa.
Posibilidad de compartir mis verdades, aunque muchas veces produzcan rechazo en algunos y una cierta sonrisa condescendiente en otros.
Lo nuevo de este año: mis compañeros del programa de radio, los “oveja fm”, a quienes estoy muy agradecida por su compañía, su frescura y sinceridad. Ellos me han dado valor para intentar algo que me cuesta mucho y nunca me había animado a hacer: exporesarme oralmente, con mis palabras, salga lo que salga.
No  quiero olvidarme de nadie, por eso no doy ningún nombre, son much@s l@s que me han acompañado, con cara conocida o desconocida aún, pero cuya alma se me ha asomado en las listas para darme lo nuevo, lo rico y lleno de vida, que a veces es tanto que por momentos me asusta y empiezo a no ver bien  y me escapo a  cantar, cocinar,  o jugar en el mundo de  las energías sanadoras. Por eso por temporadas desaparezco y parece que me morí, pero “no estaba muerta, andaba de parranda”.
Proyecto para lo que viene. En principio, seguir como hasta ahora, insistiendo, “siga pancha por su vía”, a veces “aunque vengan degollando”: Intentar mayor participación concreta, en vivo y en directo, quizás en los talleres de Estación Provincial (aunque lo único que hasta ahora hago allí sea decir muchas pavadeces y cebar buenos mates), y también en la radio, siempre que los hados me lo permitan…
Esta vez no pude ir a celebrar los 5 años en casa de Pablo Rizzo, en este momento estarán allí, quizás brindando. Yo también brindo con lo que en por acá tengo a mano, mi compu y mi mate amargo, y les mando un gran abrazo de felicidades, a tod@s l@s solarenses de buena voluntad!

al amigo, proyecto Viernes, Dic 5 2008 

todo mi pensamiento una voz

y un silencio

donde entrar a escucharnos

toda mi libertad

un abrigo

para que crezcan alas

todo mi corazón

una copa

donde puedas beber

y entonces crear

juntos

un mundo nuevo

a pesar de todo Domingo, Nov 23 2008 

la maravilla de la vida

intacta

en su centro escondida

de todos los errores y locuras

intacta

intangible

protegida por alas

envuelta en alas

vuelos de libertad

rodeándola

flotándola

en su quietud

maravilla

la vida

que llama

sólo tu corazón

abierto y limpio

puede hallar el camino

secreto

de su luz

haciendo pie en la soledad Martes, Nov 11 2008 

soledad

poblada de estrellas

nutre mi corazón

que espera al amado

báñalo

cúbrelo

crécelo de esperanzas

al aire

táñelo

como autiguo laúd

para que se serene y descanse

paciente

en medio de la luz

haciendo pie en lo posible Domingo, Nov 2 2008 

infinitas pulsiones

la belleza del ser

soñando lo posible

asísteme

alma mía

con igual de infinita

atención

que mis ahoras

pudieran

mediar

concretar

en la sagrada materia

que humildemente espera

concebir de la luz

abierta como flor

al aire

en el medio del agua

Somos un puente Domingo, Oct 12 2008 

El conocimiento, la creación artística en todas sus vías de manifestación, deben fluir libremente. Como savia, como sangre viva, en este maravilloso organismo que es la humanidad. La inspiración es una sagrada conexión con el mundo abundante e inmaterial de las ideas, donde la belleza y el bien aguardan silenciosamente, esperando voces y manos que lo conecten con el mundo material. Así, el sentido de la cultura es vivificar nuestra práctica, embellecerla, transmitirle una orientación ascendente y evolutiva.

En el mundo de la luz, que cuando estamos inspirados percibimos en nuestra interioridad, todo brilla y palpita deseoso de expresarse. Es un caudal que fluye generoso hacia quienes despiertan a su voz, a su llamado, y pueden transmitirlo a sus hermanos. Cada uno su talento, cada uno su vía, y todo compartido. No mezclado de cualquier manera, sino ordenado y en armonía, como la bella música, con precisión matemática. La gran sinfonía de la nueva humanidad que entre todos tenemos la posibilidad de crear, y compartir con los demás seres del cosmos y de la naturaleza.

Vibración sanadora, regeneradora, buena onda para todos los seres de buena voluntad.

Como el aire Sábado, Oct 11 2008 

El amor es como el aire, llena completa y quietamente toda necesidad de quien lo recibe. No se apropia, pero muy celosamente se hace responsable. Responsable pero sin obligación alguna impuesta desde afuera, por pura disponibilidad de servicio y alegría. El amor es exacto, aprende a no desbordarse, y lo va cubriendo todo cuidadosamente con su manto de luz.

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