Felices días, Amigos! Algunos de ustedes están ya del otro lado del espejo, donde el cuerpo físico no nos refleja más porque cumplida su tarea ya no es necesario. Es probable que tampoco reciban Internet, pero confío en que existe otra red, mucho más instantánea, verdadera y sin interferencias. Tenemos quizás la posibilidad de aprender a conectarnos, para seguir intercambiando vida.

Amistad es vida que nunca se apaga, vida real, no sólo de palabras e imágenes. Vida como una antorcha que nos pasamos de mano en mano y nos alumbra. Nos alumbra y nos nace. Nace y renace, desde las cenizas de nuestros errores. Porque un amigo es alguien que nos ve la espalda, ahí donde nosotros no llegamos, y con amor enciende una fogata para quemar todo lo que ya no nos sirve. En ese calor, a esa luz, nos contamos en rueda nuestros cuentos, nuestras historias, a veces con vergüenza, y nos cantamos también nuestras canciones. Canciones de cuna a veces, para aliviar el dolor y dormirnos. Y despertar siempre a un nuevo día, más sabios y ligeros, de este lado o del otro del espejo.