Escuchando hoy una noticia por la radio descubrí algunos hilos de conexión en esta trama del nuevo mundo que quisiera ver nacer.
Se trata de unas comunidades indígenas de Santiago del Estero que están defendiendo sus tierras y sufriendo por ello salvajes ataques. Quieren desalojarlos y eliminar su franja de bosque gracias al cual conservan su vida . Una empresa “adquirió” las tierras, es decir consiguió títulos de propiedad en complicidad con alguna autoridad de turno (no interesan los nombres ya que es un procediimiento tan repetido y viejo como el mundo). Me dije, “esto tiene que ver con la lucha por la libre circulación del conocimiento, con el mundo que siembra el movimiento de Software Libre”. “Qué’tiene que ver? Esta mina mezcla todo”, escucho por ahí. Veamos, los pueblos originarios de Santiago vivían comunitariamente en la tierra, “nuestra tierra” dicen, cuidaban su bosque, guardián de su sustento en medio del desierto salitroso. Para ellos el bosque es “sagrado”, es decir, no se destruye, debe cuidarse, respetarse, resguardarse, como la tierra misma que los cobija y alimenta, como su vida comunitaria y sus pautas ancestrales de convivencia. Pero hete aquí que aparece el “progreso”, la “civilización” (¿algún parecido con “sí” a la “vilización”?) con legalísimos títulos de propiedad, a robar y profanar, a apropiarse indebidamente de lo que debería compartirse para mejor proteger y cuidar. Me hizo acordar a los comienzos del movimiento del software libre, cuando se planteó la oposición entre dos actitudes básicas: me apropio y sólo te vendo la licencia de uso de los programas, y la reacción para preservar la creación comunitaria y el compartir. Dos mundos disputándose el derecho a la vida. El de la propiedad privada del conocimiento (“privada del” conocimiento, tal cual), las patentes (mediante las cuales los países más desarrollados someten a los menos), la conversión inmediata de la inteligencia y la creatividad en pesos, en moneda corriente, donde todo se compra y se vende, el mundo del dios Mercado. Y por otro lado el mundo del crear y compartir, donde el don sagrado de la inteligencia creando no se compra ni se vende, se ofrenda para que aquel que tiene necesidad lo reciba y multiplique.
Me delliré? Puede ser… Pero ví una tentadora analogía. Aunque no sea lo mismo la propiedad de la tierra y el derecho a preservar los propios valores a la propiedad de la creación artística e intelectual. Una es un “bien escaso”, así dicen. La otra puede compartirse y desparramarse, gracias a las nuevas tecnologías, buscando la forma de que rinda con justicia sus frutos, de que no se agote sino que se potencie y perfeccione para bien de la humanidad. Pero en cuanto a lo humano, a la actitud básica de la que todo mundo surge, para mí hay una relación. Digo yo, la avaricia de la posesión de riquezas materiales, no profana de igual modo el sagrado don de la vida?. La ciega imposición por la fuerza de pautas culturales y valores viciados de hipocresía, no profana el sagrado don de la libertad con la que todos los humanos nacemos?
Quizás es hora de reemplazar la dialéctica del amo y el esclavo con que para Hegel se iniciaba la historia humana por la dialéctica de la libre cooperación entre pares, mucho más satisfactoria. Educación, no apropiación. Educación para la libertad. Educación de la libertad, don con el que todos nacemos pero sólo como posibilidad, como semilla que lleva toda la vida hacer brotar y crecer. Semilla que crecerá quizás, a condición de que la cuidemos y alimentemos, cada uno, y si es posible entre todos.
Estás chapa
Estás más lúcida que nunca
Gracias Verox! Menos mal que estaba tu comentario después del de Jorge, que no me extraño demasiado pero siempre un poquito de inseguridad me despertó, estaba por pe4dirle que expresara más analíticamente su juicio, pero creo que no vale la pena. Me importa mucho tu opinión, así que te agradezco y te mando un ghran abrazo
simplemente inspirador, si todo lo que hicimos nos trajo a este estado del mundo…¿no será la hora de empezar a pensar todo de nuevo?
Creo que está bueno que cada uno y entre todos podamos hacer de vez en cuando una buena fogata con lo viejo y pensar todo de nuevo, aunque en el mundo actual haya novedades buenas y eternidades que se mantienen a pesar de todas la censuras y purgas y lavados de cerebro. Gracias Tincho!
[...] Publicación original: Señales. [...]
Ya lo estamos haciendo girar por allí y por aquí!
http://www.solar.org.ar/spip.php?article576
[...] Gracias Diana Venturini por tus inteligentes reflexiones en Analogías de la libertad y Analogías de la libertad II. [...]
Gran alegría para mí compartir con ustedes, amigos, y una llamada de atención para mí sobre el poco tiempo que dedico a visitar blogs amigos. Como le decía al amigo de “Inquietamente” es necesario administrar el tiempo más creativamente, multiplicando las horas que nos enriquecen y nos hacen crecer.
Abrazo para todos
Muy bueno Diana…ese “Si a la vilización” me pareció adecuado, amerita ser divulgado.
Un gran abrazo,
Vivi
Vivi! qué alegría encontrarte!!! señal que estás de vuelta por estos lares, me alegro muchísimo amiga y gracias por leerme y comentarme. Gran abrazo